Tipos, reciclaje y futuro de los envases

Los primeros envases fueron creados hace aproximadamente 10 000 años, y su cometido único era contener agua y alimentos. Hoy, los envases son un instrumento de marketing más que, mediante características como la forma o el color, atraen la atención del cliente sobre el producto.

Algunos lectores del blog nos habéis preguntado por el envasado de nuestro kéfir de agua y kombucha. Mediante este artículo, trataremos de responder a vuestras preguntas. Os hablaremos acerca de los diferentes tipos de envases, sus ventajas e inconvenientes, y de porqué en ProKey usamos uno de estos materiales como mejor opción para nuestros refrescos.

Envases: características y tipos

Los envases son artículos fabricados en diferentes materiales, cuya función es la contención, preservación y protección —de posible contaminación por bacterias y otros microorganismos—, manipulación y presentación de mercancías durante su fase de producción, distribución o venta.

A la hora de escoger el envase para un producto, se sopesa el material que mejor se adapte a las características del mismo. Los siguientes son los principales materiales utilizados para la fabricación de envases, cada cual con sus ventajas e inconvenientes:

  • Metales, aluminio

El aluminio destaca por su ligereza, hermeticidad y opacidad a la luz y las radiaciones. Además es reciclable. Como desventajas: deformación y deterioro, el consumidor no puede ver el contenido y no es completamente inerte a los alimentos —puede producir acidez—.

  • Cristal y vidrio

Estos materiales proporcionan transparencia y hermeticidad —aunque esta dependerá del cierre empleado—, siendo también químicamente inertes al contenido, reutilizables y reciclables. Dos de sus principales inconvenientes son el peso y la fragilidad (roturas).

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  • Plástico

El plástico tiene una gran versatilidad de formas y tamaños, es ligero, flexible y a la vez resistente. Destacan por su uso:

Tereftalato de polietileno, PET

El PET es un tipo de plástico muy usado en envases de bebidas y otros productos de larga vida, por ventajas como: transparencia; ligereza, permitiendo que la botella pese bastante menos de lo que lo haría con otros materiales; resistencia a esfuerzos permanentes por su alta rigidez y al desgaste por su elevada dureza; impermeabilidad, actuando como barrera para la humedad y los gases (O2 y CO2); y es inerte al contenido y reciclable, como veremos un poco más adelante.

PEAD, PEBD, PVC, PP y PS

Otros plásticos para el envasado de alimentos son:

  • Polietileno de alta densidad (PEAD)
  • Polietileno de baja densidad (PEBD)
  • Policloruro de vinilo (PVC)
  • Polipropileno (PP)
  • Poliestireno (PS)

 

  • Envases biodegradables

En esta categoría se encuentran el papel y el cartón o la madera, que además de su amplia versatilidad de formatos, son materiales degradables y reciclajes. No obstante, estos envases únicamente sirven en alimentación para productos perecederos, y no para productos de larga vida.

Existen envases que combinan varios de estos materiales. Ejemplo de ello son los tetrabriks, para el envasado de leche, zumos o vino, que combinan metal, plástico y papel. Este tipo de materiales son más ligeros, duraderos y mantienen las características sanitarias del alimento que contienen.

Tipos de envases prokey

 

¿Por qué PET y no cristal o vidrio? El embotellado en ProKey

Pese a que el pensamiento generalizado es que el cristal o el vidrio son más seguros que el plástico al ser inertes a los alimentos, lo cierto es que el plástico PET también lo es, y así lo establece la Food and Drug Administration (FDA).

La migración —paso de sustancias del envase al alimento— tiene lugar tanto en el cristal como en el PET, pero en ninguno de los casos perjudica al alimento o a nuestra salud. A diferencia de algunos plásticos, en cuya composición se hallan compuestos halogenados como cloro o bromo que pueden migrar al alimento, el PET no emite dioxinas al mismo.

El plástico PET es además totalmente reciclable, bien a través un proceso mecánico, sin cambio químico de la estructura, bien mediante un proceso químico que modifica su estructura molecular, para reutilizarlo en un nuevo producto. Y sus costes medioambientales son menores que en el cristal. Fabricar cristal requiere de mucha más temperatura y mucho más tiempo. Asimismo, en el transporte y elaboración de productos de cristal el número de roturas y defectos puede ser muy elevado, sumando un nuevo coste. También el reciclaje es más caro debido precisamente a esas altas temperaturas necesarias para fundir el vidrio.

Los costes medioambientales asociados a la elaboración de estos productos sólo son más económicos en el caso del cristal cuando este es retornable —en España lo son solo los envases de productos horeca, esto es, de hoteles, restaurantes y cafés— y tras muchos ciclos de uso. O sea, una botella de cristal que apenas se rellena tres o cuatro veces tiene más costes energéticos (más huella de CO2 que una botella PET).

El futuro de los envases: «PET biodegradable»

Las nuevas líneas de investigación sobre este material se centran en su biodegradabilidad, es decir, en la capacidad del PET para descomponerse en los elementos químicos que lo conforman por acción de agentes biológicos, concretamente microorganismos, bajo condiciones ambientales naturales.

Aunque el PET es bastante resistente a la degradación ambiental o natural (publicación), un estudio publicado en 2012 encontró que la esterasa estaba involucrada en la biodegradación. Y demostró que ciertos microbios, concretamente una especie de Nocardia (género de bacterias presente en suelos ricos en materia orgánica), son capaces de realizar una biodegradación, aunque «lenta y débil», del PET gracias a su capacidad para sintetizar esta hidrolasa.

Más recientemente, científicos de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) y el Laboratorio Nacional de Energía Renovable del Departamento de Energía de los Estados Unidos desarrollaron una enzima que acelera la desintegración del PET. Haciendo de este modo que un proceso que dura cientos de años se realice en cuestión de días y «brindando nuevas oportunidades para el reciclado de plásticos de base biológica» (estudio).

En ProKey utilizamos PET de calidad alimentaria para contener nuestro kéfir de agua y kombucha. El PET es más ligero que el cristal o el vidrio, y mantiene intactas las características sanitarias y propiedades de ambas bebidas hasta su fecha de caducidad.

El uso de este material nos permite además tener un precio contenido en nuestros productos al ahorrar en los envíos a nuestros clientes y al no haber roturas asociadas a los transportes.

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Disfruta de tu bebida de kéfir y si quieres contactar con nosotros haz clic aquí. Si quieres saber más del kéfir puedes seguir leyendo el blog de Prokey

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