Psicobióticos, ¿qué son y cómo equilibran tu salud mental y emociones?

Los hemos nombrado de pasada cuando hacíamos referencia a los usos de los probióticos (alimentos que cuidan nuestra flora intestinal y beneficios de los Probióticos en cápsulas). Son bacterias del intestino que además de mejorar la salud gastrointestinal parecen equilibrar también nuestra salud emocional; son probióticos para el cerebro.

La microbiota influye en nuestro comportamiento. Y en estos tiempos en los que la salud mental está tan en boga a causa de la pandemia por COVID-19, se investiga el uso de dichas bacterias, lo que se ha dado en llamar «psicobióticos», como una posible alternativa de terapia a los psicofármacos menos agresiva para el cuerpo humano.*

Ansiolíticos, antidepresivos… y ahora también psicobióticos, bacterias para la mente. Hablamos de ello con ayuda de dos psicólogos que nos aportan su visión sobre este —a nuestro juicio apasionante— tema :). 

 

¿Qué son los psicobióticos?

 

Los psicobióticos son probióticos que confieren beneficios de salud mental al huésped cuando se ingieren en cantidades adecuadas, suficientes. En otras palabras, se trata de bacterias probióticas con potencial para prevenir y tratar problemas mentales o emocionales; ahora veremos cuáles.

Los estudios hablan de una nueva clase de psicotrópicos (aquí) pero sin los efectos negativos con los que estos suelen asociarse (precisamente cambios en la composición de la microbiota intestinal y la función gastrointestinal —GI—, diabetespost—, hipotiroidismo, disfunción sexual, pérdida o aumento de peso, síndrome metabólicopost— e hipertensión, entre otros). 

Se consideran agentes neurotrópicos, drogas o fármacos neuroquímicos naturales.

Esas mismas bacterias que nos ayudan a regular el tránsito intestinal parecen regular también nuestro estado de ánimo y emociones. Así, su consumo «podría considerarse como una opción viable tanto para cuidar como para restaurar la salud mental, sin efectos secundarios no deseados, y presentando un menor riesgo de alergias y menor dependencia en comparación con los psicotrópicos», señalan en esta revisión de estudios.

Se han propuesto muchos microorganismos como psicobióticos potenciales, incluyendo Streptococcus, especies Bifidobacterium (B. animalis, B. bifidum, B. longum), especies Lactobacillus o lactobacilos (L. bulgaricus, L. lactis, L. acidophilus, L. plantarum, L. reuteri, L. paracasei, L. helveticus, L. rhamnosus) y otros (revisión sistemática, ensayo clínico, revisión).

 

 

Psicobióticos, ¿para qué sirven exactamente?

 

«La microbiota es clave en el desarrollo del sistema nervioso». (Artículo) Hoy sabemos que las bacterias que pueblan nuestro intestino —en realidad bacterias, hongos o levaduras y virus que se cuentan por billones, con «b», de centenares de especies diferentes— no solo influyen en nuestra salud física, también influyen en cómo nos comportamos. 

La microbiota o flora intestinal y el cerebro mantienen un sistema de comunicación bilateral; es lo que se conoce como eje intestino-cerebro-microbiota. Los microbios intestinales interactúan con el cerebro, y este a su vez con el intestino.

«Estudios recientes sugieren que a través del mecanismo microbiota (psicobióticos)-aparato digestivo-cerebro, estas pequeñas bacterias pueden estar incidiendo en el comportamiento humano y especialmente en la regulación de las emociones si se hace un consumo diario», nos cuenta Raquel Moyá, psicóloga, directora ejecutiva y fundadora de la plataforma Y Psi Hablamos Psicólogos Online.

Los psicobióticos «Se fundamentan en la teoría del eje cerebro-intestino. Hoy día sabemos que existe una relación estrecha entre el sistema digestivo y el sistema nervioso —explica Alejandro Vera, psicólogo y técnico nutricionista en Grulla psicología y nutrición—, de modo que ingiriendo determinados tipos de nutrientes (que también se encuentran en los alimentos de manera natural), es posible estimular la producción de neurotransmisores implicados en el bienestar mental, como son la serotonina, dopamina, GABA [ácido gamma-aminobutírico], etc.».

Hay por tanto una asociación entre la disbiosis intestinal, esto es, el desequilibrio o alteración de la microbiota del intestino, y la salud mental. Cuando la microbiota se altera, también se pueden producir alteraciones en el cerebro. 

De hecho, se ha podido comprobar cómo tanto los síntomas de depresión como de ansiedad están directamente asociados con alteraciones en la microbiota (estudio, estudio, estudio; estudio, estudio). «Existe una conexión entre los estados de ánimo y los desequilibrios que se producen en nuestra flora intestinal», dice Raquel.

Así pues, tal como concluye la presente revisión (2021), modular y restaurar el equilibrio de la microbiota mediante probióticos que favorezcan la salud mental (es decir, psicobióticos) puede ser una terapia de ayuda eficaz junto a los medicamentos antidepresivos y antipsicóticos tradicionales. 

 

 
Salud mental, trastornos neurodegenerativos, del neurodesarrollo y otros en cuyo tratamiento los psicobióticos pueden ser de utilidad. Fuente: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1021949819300158 

 

Los psicobióticos podrían mejorar el estado de ánimo y ayudar a tratar trastornos mentales, psiquiátricos, neurodegenerativos y del neurodesarrollo como (revisión):

 

  • Depresión
  • Ansiedad 
  • Estrés (estudio, estudio)
  • Enfermedades de Alzheimer y Parkinson (revisión)
  • Autismo
  • Trastorno por déficit de atención e hiperactividad
  • Síndrome de Tourette (trastorno neuropsiquiátrico que se caracteriza por múltiples tics motores o movimientos involuntarios y tics vocales con emisión de palabras o sonidos)
  • Insomnio

 

Receta: bacterias para la ansiedad y la depresión

 

Si bien los mecanismos de acción no están del todo claros aún, se cree que estas bacterias actúan sobre el estado de ánimo y brindan sus beneficios terapéuticos principalmente a través de tres vías:

 

Posibles mecanismos de acción de los psicobióticos en la regulación del estado de ánimo y las emociones a través del eje intestino-cerebro-microbiota. Fuente: https://www.mdpi.com/2072-6643/12/12/3896

 

  • El eje HPA (hipotalámico-pituitario-adrenal), entre el hipotálamo, una parte del cerebro hueca con forma de fuelle; la glándula pituitaria o hipófisis, estructura en forma de haba localizada debajo del hipotálamo, y la glándula adrenal o suprarrenal, glándula pequeña y con forma piramidal en la parte superior de los riñones.
  • La respuesta inmune y la inflamación, estimulando el sistema inmunitario e incidiendo en la producción de citoquinas que están presentes en el sistema inmunitario intestinal
  • La producción de neurohormonas y neurotransmisores implicados en el bienestar mental y emocional (sustancias neuroactivas como GABA, norepinefrina, dopamina, acetilcolina, colecistoquinina, serotonina, sustancia P, glutamato, glucagón, etc.), y de proteínas y ácidos grasos de cadena corta (SCFAs, por sus siglas en inglés). Alteran la barrera hematoencefálica a través de la producción de estos metabolitos o posbióticos.

 

Mecanismos de acción por los que la microbiota intestinal ejerce el potencial efecto psicobiótico. Fuente: https://www.mdpi.com/2072-6643/12/12/3896

 

Un estudio clínico publicado en Translational Psychiatry – Nature realizado en 22 voluntarios sanos mostró que la ingestión de cepas de Bifidobacterium longum durante 4 semanas mejoró la producción de cortisol y la memoria visual y espacial, además de reducir la ansiedad y el estrés diario. 

En otro ensayo clínico más reciente en el que participaron 150 sujetos italianos se demostró que el consumo de 3 gramos al día de suplemento oral probiótico (9 cepas de los géneros Streptococcus, Bifidobacterium, Lactobacillus y Lactococcus) durante 12 semanas redujo significativamente los síntomas de ansiedad en aquellos con riesgo de padecerla. 

La ingesta diaria de Lactobacillus gasseri durante el mismo período fue eficaz para recuperarse de la fatiga (post) y aliviar la ansiedad y el estado de ánimo depresivo en 49 estudiantes universitarios varones de entre 18 y 22 años durante un período de entrenamiento vigoroso (ensayo clínico). 

 

 
La ingesta diaria de Lactobacillus gasseri CP2305 alivia la fatiga y los síntomas relacionados con el estrés en los corredores universitarios masculinos. Fuente: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S1756464619302051 

 

Asimismo, el uso prolongado de tabletas que contienen L. gasseri mejoró el estado mental y la calidad del sueño en estudiantes jóvenes expuestos a estrés crónico (revisión).

 

Futuro de los psicobióticos y uso en la salud mental poscovid

 

No existe aún una relación causa-efecto estadísticamente significativa para poder considerar a los psicobióticos un sustituto de la terapia psico-farmacológica tradicional. «Hace falta más investigación», dice Alejandro, que por ahora «no aconsejaría de manera independiente sustituir un tratamiento farmacológico pautado por un profesional por un psicobiótico».

Por el momento no puede ser un tratamiento de primera línea. No obstante, nos comenta Raquel, sí se recomienda complementar la terapia psicológica y/o farmacológica con la inclusión en la dieta diaria de alimentos probióticos naturales (fermentados) o complementos alimenticios probióticos para ayudar a fortalecer la microbiota intestinal y tratar así de influir en los estados anímicos.

 «Teniendo en cuenta el aumento sustancial que ha habido de los trastornos del estado de ánimo a raíz de la pandemia —dice la psicóloga y coach—, podríamos afirmar que se recomendará, de la misma forma que se recomienda hacer deporte, incluir en la dieta la ingesta de productos lácteos fermentados o complementos que contengan Lactobacillus y bifidobacterias» (post, post).

 

Por Elisabeth Lahoz

 

Los suplementos psicobióticos se muestran prometedores como terapia complementaria o alternativa para las enfermedades mentales humanas. 

Además de mejorar los síntomas de la depresión, el estrés y la ansiedad, el autismo, las funciones motoras y la cognición en pacientes con párkinson o alzhéimer, los psicobióticos pueden mejorar el metabolismo energético y la función GI, reducir la inflamación y estimular la respuesta inmune.

Los psicobióticos están presentes en alimentos fermentados y suplementos o complementos dietéticos probióticos como los de PROKEY.

 

*Fuente: de Araújo, F. F., & de Paulo Farias, D. (2020). Psychobiotics: An emerging alternative to ensure mental health amid the COVID-19 outbreak? Trends in food science & technology, 103, 386. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7354851/
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