La intolerancia a los FODMAPs

¿Has oído hablar de los FODMAPs? ¿Sabes qué son y en qué casos se recomienda seguir una dieta baja en FODMAPs? Te contamos todo acerca de estos carbohidratos o azúcares presentes en muchos de los alimentos que consumimos a diario.

¿Qué es esto de los FODMAPs?

Los FODMAPs son carbohidratos y alcoholes (polioles) de cadena corta altamente fermentables (las bacterias los consumen), pero que son mal absorbidos en el intestino delgado —lactosa, fructosa, fructosanos y galactanos, y edulcorantes como el sorbitol, el manitol, el xilitol o el maltitol—.

«FODMAP» no es un «mapa de comidas»; es el acrónimo en inglés derivado de Fermentable Oligosaccharides, Disaccharides, Monosaccharides and Polyols (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). El concepto fue inventado por un equipo de investigadores de la Universidad de Monash (Melbourne, Australia) —apareció por primera vez en este artículo publicado en 2005—, que descubrió que limitar el consumo de estos azúcares disminuía los síntomas gastrointestinales en pacientes con síndrome del intestino irritable.

FODMAPs y Síndrome del intestino irritable

El síndrome del intestino irritable (SII) o colon irritable no es una intolerancia específica sino un conjunto de síntomas digestivos que incluyen dolor o molestias abdominales, acompañados de alteraciones del ritmo intestinal, esto es, cambios en la frecuencia o consistencia de las deposiciones; en ausencia de otras patologías.

Los FODMAPs desencadenan síntomas gastrointestinales como diarrea y gases en pacientes con trastornos funcionales digestivos, como SII. El cuerpo «malabsorbe» los fructanos y los otros componentes de los FODMAPs, y estos carbohidratos no digeridos conllevan alteraciones osmóticas en el intestino delgado al ser fermentados por las bacterias del intestino grueso, generando más líquido, gas y distensión abdominal (estudio).

El protocolo de seguir una dieta baja en FODMAPs ha dado resultados excelentes en estudios científicos controlados: hasta un 80 % de los pacientes disminuyen los síntomas. «…una dieta baja en FODMAP redujo efectivamente los síntomas gastrointestinales funcionales. Esta evidencia de alta calidad respalda su uso como terapia de primera línea» (estudio, estudio).

Nota: recordemos que «alergia», «intolerancia» y «sensibilidad» no son lo mismo; en este otro artículo te contábamos la diferencia. Dentro de las intolerancias alimentarias, la de los FODMAPs es un tipo de intolerancia muy común. Enfermedades como la celiaquía son casos «especiales» pues se manifiestan en personas genéticamente predispuestas, es decir, son enfermedades autoinmunes.

¿Qué alimentos contienen FODMAPs?

Los FODMAPs están presentes en muchos alimentos de origen vegetal como el trigo, algunas verduras y frutas o ciertos productos lácteos. Son alimentos ricos en FODMAPs:

  • Oligosacáridos: trigo, cebada, centeno, cebolla, parte blanda de las cebolletas y los cebollinos, ajo, puerro, alcachofa, remolacha, hinojo, guisantes, achicoria, anacardos, pistachos, leguminosas, lentejas y garbanzos.
  • Disacáridos: leche, yogures y helado.
  • Monosacáridos: espárragos, manzana, pera, sandía, mango, cerezas, miel y jarabe de glucosa y fructosa.
  • Polioles: coliflor, setas, manzana, pera, sandía, cerezas, ciruela, albaricoque y caramelos, chicles y otros dulces sin azúcar.

Nota: una de las mayores fuentes de azúcares refinados y de FODMAPs en general son los productos ultraprocesados, muy presentes en nuestra dieta occidental. Eliminarlos y basar nuestra alimentación en «comida real» posiblemente evitaría buena parte del problema.

La intolerancia a los FODMAPs

¿Es aconsejable una dieta baja en FODMAPs?

En una dieta baja en FODMAPs se restringe la ingesta de estos alimentos. Seguirla es complicado y genera muchas dudas pues limita, como vemos, alimentos cotidianos y considerados saludables. Pero solo resultarán saludables si nuestra microbiota los procesa adecuadamente. Si tienes una microbiota disfuncional (disbiosis) y estos alimentos básicamente te aportan toxinas y gas, no nutrientes, consumirlos no te supondrá ningún beneficio.

Los FODMAPs son los azúcares fermentables que alimentan nuestra flora, tanto «la buena» como «la mala». Conque el error a la hora de recetar dietas bajas en FODMAPs a pacientes con trastornos funcionales digestivos radica en no restablecer al mismo tiempo una buena flora; de modo que al reintroducir estos alimentos los síntomas vuelven. El proceso correcto incluiría estas tres fases:

1.    Restringir los FODMAPs y reducir la microbiota;

2.    Restaurar la microbiota «sembrando» nuevas bacterias, y

3.    reintroducir progresivamente los FODMAPs, comprobando cómo respondemos ante los alimentos reincorporados y «buscando» aquellos que ahora sí toleremos, de los que podamos beneficiarnos sin síntomas a la vista.

Una dieta baja en FODMAPs debe hacerse de forma individualizada, bajo asesoramiento y supervisión de un experto en nutrición, durante cortos períodos de tiempo (3-8 semanas). Hacerlo durante un tiempo prolongado puede acarrear efectos negativos a largo plazo, derivados de la alteración de la flora intestinal —reducción de bifidobacterias— y la elevada restricción de nutrientes (estudio, estudio, estudio).

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