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Lactancia Materna y Defensas Débiles. Cómo mejorarlas

Durante la gestación y la lactancia, el niño toma de su madre los nutrientes necesarios para desarrollarse y crecer sano. La leche materna contiene además anticuerpos que lo protegen de infecciones y bacterias determinantes para el buen funcionamiento de su sistema digestivo e inmune.

Hablamos sobre lactancia materna, en concreto sobre su influencia en las defensas del niño a corto y largo plazo. Beneficios que la inmensa mayoría de estudios sostienen pero que otros, como veremos, tildan de exagerados. Por último, os damos cuatro consejos prácticos para fortalecer las defensas de ambos, mamá y bebé.

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lactancia materna y defensas débiles

Leche materna: «la primera comida funcional de la naturaleza»

Según la OMS y Unicef, la lactancia es «una forma inigualable de facilitar el alimento ideal para el crecimiento y desarrollo correcto de los niños». La leche materna contiene vitaminas, minerales y otros nutrientes esenciales, e inmunoglobulinas o anticuerpos del tipo IgA, defensas que los protegen frente a infecciones.

Además es una fuente importante de bacterias y ADN bacteriano para su intestino (artículo en Science), y ahora también sabemos que de levaduras y otros hongos beneficiosos (artículo en prensa). Es rica en sustancias que no se encuentran en la leche de fórmula, como células madre y células del sistema inmunitario, que favorecen la proliferación de determinadas bacterias en detrimento de otras potencialmente patógenas.

Un estudio efectuado por científicos españoles reveló que contiene más de 700 tipos de bacterias, las predominantes son Staphylococcus, Streptococcus, Bifidobacterium y Lactobacillus. No obstante, el peso de la mamá o el tipo de parto afectan a este microbioma. Madres con sobrepeso o que dan a luz con una cesárea programada en lugar de mediante un parto vaginal dan una leche más pobre en microorganismos.

Lactancia y defensas: ¿es el pecho realmente mejor?

La composición de la leche materna ha evolucionado a lo largo de millones de años. Aún se desconocen muchas de sus propiedades, si bien hay evidencia de que proporciona defensa o disminuye el riesgo de que el lactante sufra:

  • Muerte súbita: en una proporción de más de un tercio.
  • Gastroenteritis: enfermedad causada por el rotavirus y caracterizada por la inflamación del tracto gastrointestinal acompañada de diarrea, vómitos y dolor abdominal.
  • Infección del tracto respiratorio inferior: durante el primer año de vida.
  • Botulismo infantil: toxiinfección provocada por una neurotoxina bacteriana producida por la bacteria Clostridium botulinum.
  • Enterocolitis necrosante: inflamación y destrucción (necrosis) de intestino.
  • Cólera: enfermedad infecciosa intestinal ocasionada por la bacteria Vibrio cholerae y que se caracteriza por una diarrea acuosa de gran volumen que conduce rápidamente a la deshidratación.
  • Alergias y asma: la exposición a alérgenos presentes en la leche materna (leche de vaca, proteínas de gluten, huevo y cacahuete) a través de la lactancia induce la tolerancia en el bebé y previene sensibilizaciones o alergias futuras.
  • Otros beneficios: mayor coeficiente intelectual y menor tendencia al desarrollo de obesidad, diabetes (tipo 1 y tipo 2), presión arterial alta, hiperactividad, cáncer y caries dentales.

Aunque algunas investigaciones ponen en duda estos últimos efectos permanentes o a largo plazo, al utilizar comparaciones de hermanos. Este estudio concluye: «Nuestros resultados sugieren que las estimaciones típicas del impacto de la lactancia materna en el bienestar infantil pueden ser exageradas», pudiendo estar condicionadas por características demográficas como la raza y el nivel socioeconómico (estudio anterior).

¿Cómo reforzar las defensas en la lactancia? Consejos prácticos

Las siguientes son recomendaciones, basadas en estudios, para fortalecer las defensas de la mamá y el bebé durante el período de lactancia:

• Fuera humos

El tabaquismo aumenta el riesgo de enfermedades del tracto respiratorio o asma en la madre y en el lactante. Además, se asocia a una menor duración de la lactancia y a leche materna de menor calidad (estudio, estudio).

En niños expuestos al humo de tabaco, el efecto defensor de la lactancia en este aspecto es más fuerte (estudio).

• Alimentación, probióticos, prebióticos y EC

«Encontramos una interacción entre los probióticos y la lactancia materna en varias células secretoras de Ig, lo que sugiere que los probióticos durante la lactancia pueden influir positivamente en la inmunidad intestinal», refleja este estudio. La suplementación con probióticos durante el embarazo y la lactancia parece además tener un efecto protector contra la sensibilización en bebés con un alto riesgo hereditario (estudio, estudio, estudio).

Los prebióticos, «alimento» de los probióticos, estimulan asimismo el crecimiento de microbios beneficiosos para el sistema inmune. Aquí tienes una lista de prebióticos.

También la enfermedad celíaca, o celiaquía, puede afectar a la lactancia materna y reducir considerablemente su duración. En estos casos es fundamental la adopción de una dieta sin gluten estricta (revisión y metanálisis, metanálisis).

• Peso y ejercicio físico

La leche de mujeres obesas, con sobrepeso o que ganan más kilos de los recomendados durante el embarazo contiene menor diversidad de especies bacterianas. Y el peso parece afectar también a la duración de la lactancia (revisión).

Practicar deporte de manera moderada influye en la inmunidad natural y te ayudará a mantener un peso adecuado (post, estudio, revisión).

• Descansa (¡cuando y cuanto puedas!)

La pérdida o privación de sueño afecta a la función inmunológica y está relacionada con trastornos metabólicos y hormonales (revisión).

En este sentido, la lactancia materna exclusiva se asocia con menos irritabilidad, cólicos infantiles y una tendencia a un sueño nocturno más prolongado en el bebé y, por ende, en la mamá. Lo que parece deberse al papel potencial de la melatonina en la leche materna (nocturna).

TIP: puedes usar el kéfir de agua ProKey —con cepas probióticas de Lactococcus, Lactobacillus y Bifidobacterium— para ayudar a superar el cólico del lactante. Da unos pocos mililitros al bebé por vía oral con ayuda de una jeringuilla*. Cuando sean un poco más mayores, puesto que nos consta que les gusta, pueden tomarlo ellos mismos, aunque entonces ya no suelen tener problemas al respecto.

*Este es un consejo experiencial basado en más de una decena de casos en los que, con solo 1 ml de bebida, los bebés mostraron mejoría de su malestar.

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