Motivos y Claves para tomar alimentos probióticos a diario

Recordemos que los alimentos probióticos son aquellos que cuando los tomamos nos aportan microorganismos vivos que son capaces de colonizar nuestro intestino y realizar funciones allí. Funciones beneficiosas, de ser funciones perjudiciales estaríamos hablando de microorganismos patógenos. Así que tomar alimentos probióticos, como el kéfir de agua, te aportará los microorganismos vivos beneficiosos que están en su composición.

De forma natural, o sea, en la naturaleza, los alimentos que contienen microorganismos vivos son alimentos que están estropeados, en vías de descomposición y raramente los consumiríamos. Consumiendo alimentos en un entorno natural, a modo de cazador recolector, podemos ingerir cierto número de microorganismos.

Por ejemplo, en la piel de la fruta y verdura, en las frutas sobremaduradas que han comenzado a fermentar (recuerda la sandía pasada, que sabe a vino) o en la suciedad de la carne y el pescado que entran en contacto con aquello que tocan antes que las consumamos. Pero este tipo de microorganismos no pueden considerarse probióticos.

tomar alimentos probioticos

Así que los alimentos fermentados y, por tanto, los alimentos probióticos son productos modernos (de 8 a 10.000 años de antigüedad los más antiguos) que requieren de la mano del hombre para poder existir.

Si son productos tan modernos y como especie llevamos un millón de años alimentándonos y viviendo con salud sin ellos, ¿porqué tienen tanta importancia? y además ¿por qué tomar probióticos a diario es beneficioso?

Los probióticos y la formación del microbioma

Antes de seguir con esta entrada es importante repasar el post sobre mejorar la salud con probióticos si no lo has hecho ya. Allí explicamos qué es la microbiota y el microbioma, cual es su origen, y las funciones que ejercen los probióticos.

El microbioma, o la microbiota, no son entidades estables que una vez formadas se mantienen estáticas a lo largo de la vida. Si esto fuese así tomar probióticos no serviría de nada ya que no tendría ningún efecto sobre nuestra microbiota.

Una vez hemos puesto la semilla para la formación del microbioma durante los primeros días, semanas y meses de nuestra vida, comenzamos a modularla según interaccionamos con el medioambiente.

Con el término medioambiente me refiero a todo lo externo al propio microbioma. Los 5 aspectos a tener en cuenta son:

Qué comemos y bebemos.

Ya vimos que no es lo mismo alimentarse con alimentos naturales y bajos en azúcar que con alimentos refinados con contenido en azúcar y harinas elevados. Los segundos favorecen la proliferación de bacterias como las que causan la caries o de levaduras como la cándida.

Al introducir una alimentación que no ha existido a lo largo de nuestra historia como especie, la alteración del microbioma lógicamente resulta en problemas, ya que el delicado equilibrio que tenemos con estos bichitos que viven en nosotros, se creó en otras condiciones.

Cómo nos lavamos afecta a nuestro microbioma y microbiota.

Cuanto más agresivos sean los detergentes y perfumes que usemos tanto en nostros como en nuestra ropa y hogar, peor, ya que tienden a destruir gran parte del microbioma, quedando sólamente una parte de él que puede desarrollarse alterando el equilibrio natural.

¿Has escuchado aquello de lavar al perro sólo un par de veces al año? ¿O A los bebés sólo cada 4 o 5 días?

Pues la justificación es esta, afectar lo menos posible su microbiota y evitarles problemas, en el menor de los casos, de piel.

Qué respiramos e ingerimos (tóxicos).

En el ambiente que que evolucionamos el aire era puro y respirábamos oxígeno, vapor de agua, y partículas naturales diversas en suspensión. Lo mismo sucedía con el agua que bebíamos.

Hoy, no sólo nuestra comida y nuestro agua están contaminadas con metales pesados, y pesticidas diversos, sino que también nuestro aire está cargado de partículas contaminantes procedentes de coches, industrias y actividad humana en general.

No conocemos muy bien el grado de afectación sobre el microbioma, ni si es directo o indirecto al afectar a nuestras células inicialmente, pero seguro que está afectando.

Qué tocamos (naturaleza o cosas sintéticas).

Cuando interaccionamos con el medio ambiente, con lo que nos rodea, estamos constantemente en contacto con una gran diversidad de microorganismos. Esto no sucede en domicilios, empresas y otros lugares bien limpios.

Al limpiar, y específicamente limpiando con detergentes abrasivos y desinfectantes, estamos reduciendo la diversidad de especies microbianas que allí residen así como favoreciendo determinadas que pueden resistir esos tratamientos fuertes.

Cuando tocamos estas superficies, reducimos el número de interacciones diferentes que tenemos con especies microbianas y las que tenemos, lo son con estas especies más resistentes.

Qué emociones tenemos.

Lo que sentimos cambia nuestra fisiología, el modo en que se comportan nuestras células.

Nuestras células son “el exterior”, “el medioambiente” de nuestro microbioma, dado que los microorganismos vivien en contacto con ellas. De este modo, no reaccionarán igual si tenemos estrés que si estamos felices.

Cronificando ciertas condiciones, como el estrés o la ansiedad, alteramos enormemente el microbioma y este a su vez, actúa hacia nosotros.

Como ves, mantener en condiciones saludables nuestra microbiota y microbioma es todo un reto en los tiempos en que vivimos, por eso tomar alimentos saludables y llevar una vida sana favorece que mantengamos el equilibrio en nuestro organismo.

Más concretamente, tomar alimentos probióticos favorece el mantenimiento de nuestra salud. Veamos por qué:

El entorno moderno nos perjudica. Tomar alimentos probióticos nos ayuda

Tras más de un millón de años en contacto con la “suciedad” de la naturaleza, comiendo alimentos frescos con mínimo procesado (apenas cocinados la mayoría) y en un entorno propio de un ecosistema silvestre, nos encontramos con un cuerpo y su microbioma muy preparados para ello.

Pero llegamos al siglo XX y especialmente el XXI:

  • Dejamos de comer alimentos frescos y comenzamos a consumir alimentos del supermercado, variados, pero no tanto como en un entorno natural, probablemente procedentes de unos pocos distribuidores. Con esto, la cantidad de microorganismos que recibimos de los alimentos es menor, y al consumir una variedad limitada, también condicionamos mucho hacía dónde se dirige la microbiota.
  • Higienizamos los alimentos que acabo de comentar, además de todas las superficies, la ropa, los utensilios dónde comemos. No salimos al aire libre casi nunca y nos ensuciamos muy poquito, reduciendo así la exposición a microorganismos de la naturaleza.
  • Ingerimos gran cantidad de tóxicos con los alimentos y respirando, sufrimos estrés crónico, ansiedad, tristeza…

Cuando comparamos nuestro microbioma con el microbioma de un cazador recolector moderno, los resultados son devastadores.

Los cazadores recolectores son humanos que siguen viviendo como antes de la introducción de la agricultura. Viven en entornos naturales de lo que pueden cazar y recolectar o también obtener de pequeños cultivos o de algún animal domesticado.

No quedan muchas tribus salvajes de este tipo por el mundo, pero en lugares del Amazonas, en África, Asia y lugares de la polinesia, todavía quedan humanos “silvestres”. Ellos no necesitan tomar alimentos probióticos, porqué tienen el microbioma que deben tener, el que corresponde a un ser humano viviendo en libertad.

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Un ser humano urbanita tiene un microbioma pobre, nuestra biodiversidad microbiana es mucho menor. Aún no sabemos muy bien cómo nos perjudica ni cómo interpretarlo, pero sabemos que no es una condición deseable.

Se pueden hacer muchas cosas para minimizar el impacto en el microbioma de los anteriores puntos mencionados: cambiar la alimentación, hacer ejercicio al aire libre, usar cosméticos naturales no agresivos, meditar, etc. Pero aquí es dónde los alimentos probióticos juegan un papel clave. Los probióticos son alimentos cargados de microorganismos vivos que desempeñan funciones beneficiosas en nosotros ya que tienden a favorecer ese equilibrio perdido y ayudan a aumentar la diversidad microbiana.

Si vas a vivir con los Hadza o con los San, de bien seguro no vas a necesitar probióticos ya que el entorno en el que te vas a desenvolver y la cantidad de alimentos variados y especialmente alimentos prebióticos (frutas y verduras frescas y poco o nada procesadas) que tomarás, regenerarán ese equilibrio perdido y aumentarán tu variedad microbiana.

Pero en occidente, y especialmente residiendo en una ciudad, los productos probióticos desempeñan un papel importantísimo como añadido diario a la dieta. Y no te olvides de los prebióticos, es importantísimo que tu dieta contenga fruta y verdura cruda variada.

Creo que ha quedado claro que, aunque los probióticos son alimentos modernos hechos por el hombre y sin presencia natural, son importantes para el equilibrio del microbioma. ¿Te habías planteado alguna vez porqué valdría la pena tomar alimentos probióticos? ¿Has probado alguna vez este tipo de alimentos a diario? ¿Qué efectos has notado?

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