Intolerancia a la Lactosa. Qué debes Saber sobre este Trastorno

La intolerancia a la lactosa es un trastorno que se manifiesta tras la ingesta de la lactosa al existir una deficiencia de la enzima que la digiere, la lactasa. Lo presenta gran parte de la población mundial y se caracteriza por la afectación en mayor o menor medida de la mucosa intestinal.

En este artículo te contamos todo lo que debes saber acerca de la intolerancia a la lactosa mediante cinco preguntas que te respondemos de forma concisa y sencilla.

  1. ¿Qué es la lactosa?

La lactosa, o azúcar de la leche, es un disacárido presente en todas las leches de los mamíferos: humana, vaca, cabra y oveja, y en muchos alimentos preparados. Es un disacárido compuesto de glucosa y galactosa, cuya fórmula es C12H22O11.

tipos de intolerancia lactosa

  1. ¿Qué tipos de intolerancia a la lactosa existen?

  • Hipolactasia adquirida o deficiencia primaria de lactasa

Se produce un descenso progresivo de la secreción de lactasa y, por tanto, una pérdida paulatina de la capacidad de digerir la lactosa. Su causa es genética y no existe posibilidad de curación al no recuperarse la enzima. Los síntomas únicamente remitirán con la eliminación de los productos lácteos en la dieta. Este tipo de intolerancia es muy común en la población adulta.

  • Hipolactasia secundaria o deficiencia secundaria de lactasa

El descenso de la producción de lactasa es consecuencia de enfermedades u otras causas que pueden provocar lesión de la pared del intestino delgado, tales como:

  • Enfermedad celíaca.
  • Sensibilidad al gluten no celíaca (SGNC).
  • Enfermedad de Crohn.
  • Gastroenteritis
  • Malnutrición por diarrea prolongada.
  • Malnutrición por anorexia o bulimia.
  • Síndrome del intestino corto.
  • Síndrome del intestino irritable (SII).
  • Enteropatías sensibles a proteínas de la leche de vaca.
  • Toma de ciertos medicamentos o antibióticos.

Una vez curado el individuo y regenerada la mucosa intestinal, la intolerancia a la lactosa desaparece.

  • Hipolactasia congénita o deficiencia congénita de lactasa

Se trata de una forma de intolerancia extremadamente rara. Se presenta en el recién nacido, en la primera exposición a la leche materna. Está causada por un defecto genético. Una dieta sin lactosa es indispensable para evitar lesiones u otras complicaciones en el desarrollo del lactante. Se han detectado muy pocos casos de hipolactasia congénita en el mundo, la mayoría de ellos en Finlandia.

  1. ¿A quiénes afecta la intolerancia a la lactosa?

Aunque hay recogidas descripciones mucho anteriores de síntomas intestinales en algunas personas tras el consumo de lácteos, los primeros casos médicos documentados de intolerancia a la lactosa datan de 1950, cuando el consumo de lácteos se generalizaba en el mundo.

Y es que hay una relación clara entre el hábito de tomar leche y la manifestación de intolerancias a la lactosa. Aquellos pueblos ganaderos, que tradicionalmente se han alimentado de la leche de los animales, muestran menos casos de intolerancia a la lactosa, como se aprecia en el siguiente mapa de la Asociación de intolerantes a la lactosa España (ADILAC).

Todo lo que debes saber sobre la intolerancia a la lactosa como trastorno

  1. ¿Cuáles son los síntomas de la intolerancia a la lactosa?

Los síntomas intestinales directos de la intolerancia a la lactosa son:

  • Dolor abdominal.
  • Distensión abdominal.
  • Borborigmos (sonidos de tripas).
  • Gases y flatulencias.
  • Diarrea
  • Estreñimiento.
  • Náuseas y vómitos.

En determinados casos pueden producirse síntomas sistemáticos, es decir, que tienen lugar fuera del área intestinal, debidos a la producción de metabolitos tóxicos como etanol, péptidos o acetaldehído. Estos síntomas pueden ser: cefalea, fatiga, depresión, dolor muscular y articular, úlceras bucales, reacciones alérgicas, etc.

No obstante, los síntomas y su intensidad variarán en función de ciertos factores, entre ellos la cantidad de lactosa y el tipo de lácteo ingeridos (leche, yogur, etc.), la macrobiota del individuo, su consumo junto con otra comida o la velocidad de vaciado gástrico.

  1. ¿Qué productos contienen lactosa? ¿Qué alternativas hay?

La lactosa se encuentra en los productos lácteos convencionales y como aditivo en alimentos elaborados (lácteos y no lácteos), estos son: leche, yogur, mantequilla, queso, nata, crema agria, helado, postres lácteos, batidos, chocolate con leche, etc.

Desde hace algunos años es posible encontrar en el mercado marcas de leche u otros derivados lácteos «bajos en lactosa» (la lactosa se elimina o hidroliza parcialmente) o «sin lactosa». Asimismo, en farmacias se comercializan suplementos de lactasa en forma de pastillas, cápsulas o gotas que posibilitan consumir productos lácteos; la dosis dependerá del nivel de lactasa intestinal y de la cantidad de lactosa que se vaya a ingerir.

La leche aporta al ser humano calcio, vitaminas A y D, ácidos grasos y proteínas; su falta puede suponer pues carencia de importantes minerales y vitaminas. Pero existen multitud de alimentos naturales que podemos encontrar con facilidad y que son ricos en ellos, por ejemplo:

Fuentes de calcio: pescado, espinacas y almendras.

Fuentes de vitaminas A y D: legumbres, zanahorias e hígado de bacalao.

En cuanto a ProKey, es un refresco apto si padeces de intolerancia a la lactosa.

El kéfir de agua, a diferencia del kéfir de leche (comparativa), está completamente libre de lactosa u otros lácteos. Una microbiota sana y los probióticos ayudan además en la digestión de este compuesto, que por ti mismo/a no puedes digerir; se minimiza su efecto en caso de tomar pequeñas cantidades procedentes de otros alimentos.

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